viernes, 29 de febrero de 2008

Feliz 29 de febrero, feliz año bisiesto

Siguiendo el ejemplo de Robespierre, añado la superstición, cuando no es bello folklore, a la lista de enemigos del espíritu conciso. Recién leo en una conocida y respetable Web de noticias la suposición de que los años bisiestos sean a la vez años siniestros, habida cuenta de ciertas calamidades humanitarias ocurridas en estos años que, no lo olvidemos, no tienen otra función que ajustar groseramente nuestro calendario.

Pero el número de desgracias y de barbaridades ocurridas es por desgracia tan alto, que da para cualquier tipo de año y estadística. Así que menos superstición, y a disfrutar un día que tiene, no cabe duda, un aurea especial. Acaban de decirme que en Inglaterra las mujeres lo aprovechan para pedir la mano. Me imagino el estrés de las pobres ante la perspectiva de tener que esperar otros cuatro años más! Que lo disfruten.

jueves, 28 de febrero de 2008

Ermanno Olmi: enemigo del espíritu conciso



Les propongo algo. De la misma manera que en este blog aireamos las cosas que nos gustan y pensamos se ajustan al espíritu conciso, podríamos denunciar todo aquella obra artística que atente contra nuestros principios y den alas a nuestros enemigos. Entiéndanme, no se trata de denigrar únicamente a lo que no nos guste personalmente, sino a aquello que defienda lo indefendible en este blog.

Para predicar con el ejemplo, les hablaré de la última película de Ermanno Olmi, Cien clavos, que vi en el Festival de Pamplona. Aunque el certamen es sobre documentales, la incluyeron debido a la retrospectiva como documentalista que le dedicaron. Olmi es el típico pesado sesentero, que con el plasta de Pasolini jugó a ser cristiano y marxista todo en uno. Pero encarando la ochentena Olmi parece haber caído en el discurso antiintelectual que informa a la iglesia de Ratzinger. No les hablaré de la poca calidad de la película como producto fílmico porque no es el caso, sino de su nefasto mensaje. El caso es que un brillantísimo profesor de filosofía en lo que parece –no queda muy claro- una universidad católica sufre una crisis y llega a la conclusión de que la cultura escrita es una mierda. Tras hacer un gesto de protesta consistente en clavar los valiosos incunables de la biblioteca de su centro al suelo y destrozarlos se va a vivir como Jesucristo en medio del campo. Toda la trama está llena de alusiones evangélicas y demás. El momento culminante es cuando se encara con un sargento de Carabineros que lo interroga. Le pregunta que cuantos libros ha leído en su vida, y el policía le contesta que unos diez. Para el filósofo renegado es la prueba de que vivir sin la cultura es estupendo y que hay que tender a una iletrada y difusa espiritualidad.

Insisto en que no se si Olmi, que suele ir de ponente a semanas religiosas y similares, ha caído en la cuenta de lo integrista de su discurso, en la línea vaticana de que sólo la fe ayuda y que lo demás es accesorio. En cualquier caso, Cien Clavos se incluye en esta corriente antiintelectual que une integrismo católico y las seudofilosofías New Age. Por tanto, por su desprecio del saber intelectual y por defender la preeminencia de una absurda y nada fundamentada espiritualidad por encima de la sabiduría científica, declaró a Ermanno Olmi y a sus Cien clavos enemigos de la concisión ilustrada.

lunes, 25 de febrero de 2008

En el nombre del Padre

Hace unos meses el eurodiputado del PP Aleix Vidal-Quadra saltó a las páginas de los periódicos por haber dicho en una tertulia radiofónica que Blas Infante era un "cretino integral", aunque posteriormente tratara de justificarse bajo la sorprendente disculpa de que lo hizo sin ánimo de injuriar. No quiero imaginarme lo que habría llegado a proferir por esa boquita en caso de albergar tal ánimo. Por supuesto todos los partidos andaluces pidieron indignados su cabeza, y hasta el suyo hizo malabares para desvincularse de tan incorrecto comentario. Vaya por delante que no comparto en absoluto la opinión de Vidal-Quadras, pero tampoco la reacción airada de la clase política andaluza, idéntica a la que hubiera despertado en los países islámicos una boutade semejante referida al Profeta.

Y es que todo pueblo que inicia la marcha a la tierra prometida necesita sus mitos. Y ya que el andaluz, preocupado por cuestiones más prosaicas como la supervivencia, nunca se había detenido a meditar sobre su pasado legendario, fue menester que sus líderes carismáticos, cuales nuevos Hesíodos, elaboraran una cosmogonía sobre la cual basar sus estructuras de poder. Y como en toda mitología fue necesario crear la figura del Padre. La fortuna les deparó el heroe perfecto en forma de notario utópico que a principios del s. XX predicaba la buena nueva a los pobres y que sufrió el martirio de los justos, para resucitar ya en plena democracia transfigurado en Padre de la Patria Andaluza. En el fondo hasta nos debemos sentir afortunados, ya que de no haber existido Don Blas nos podría haber tocado en suerte cualquier otro personaje más o menos preocupado por lo andaluz, desde Almutamid a Rafael de León.

Mas al tiempo que se rinde culto al Padre, también se trata de esconder su pensamiento por incómodo. Con Infante y sus representantes en la tierra ocurre algo similar a lo que lleva siglos haciendo la iglesia católica con la doctrina que predicaba Jesús de Nazaret. O más modernamente, lo que PNV y PSOE hacen respectivamente con las ideas de Sabino Arana y Pablo Iglesias. Los abuelos están bien en estatua y para bautizar fundaciones, pero no escarbemos en sus papeles por si aparecen amores nefandos o deudas de juego impagadas. Blas Infante fue anarquista, separatista y, según parece, hasta llegó a convertirse al Islam en algún momento de su extravagante carrera política. En resumen, nada que ver con el biopic edulcorado que se enseña en las escuelas y que se repetirá hasta la saciedad en los solemnes discursos del día de Andalucía. Ahora que se acerca, no es mal momento para meditar sobre ello.

miércoles, 20 de febrero de 2008

A vueltas con el velo

Partiendo de la base de que es salir del mismo ombligo del maniqueísmo hablar de algo que sólo se conoce por referencias, no me gusta el velo. Y no es por el asunto religioso: las monjas llevan sus tocas y los judíos ortodoxos sus tirabuzones. Si tuviera sólo connotaciones religiosas, me daría más bien igual. Considero que cada uno ha de guardar para sí sus propias creencias –que deben ser algo íntimo- pero si quiere hacer ostentación de su condición, siempre que no se vulnere al otro, es muy libre de hacerlo –como uno puede ver cada vez que se pasea por Chueca o por Serrano o por Santa María o por La Viña-.

(El post continúa aquí)

lunes, 18 de febrero de 2008

De Chopin a Cage

Existe en Sevilla la creencia de que la música de Chopin cura a los tuberculosos, con mayor eficacia cuanto mejor sea la interpretación. Por eso, cuando se enteraron de que venía Sokolov, las familias sevillanas sacaron a sus parientes tísicos de los sanatorios de la sierra donde los tienen ingresados y, bien abrigaditos, los llevaron al Teatro de la Maestranza a gozar del influjo terapéutico de los preludios del genio polaco. Afortunadamente, nuestros líderes políticos en Ayuntamiento, Diputación y Junta fueron avisados de tan filarmónica peregrinación y, en previsión de inoportunos contagios en plena campaña electoral, optaron por no asistir, dejando ostensiblemente libres dos filas de asientos del patio de butacas en un teatro lleno a rebosar y con las entradas agotadas desde hacía varios días. Hicieron bien, porque el concierto de toses y carrasperas presagiaba una gran dispersión de microorganismos patógenos.

Con la atención dividida entre las notas del piano y el diagnóstico sintomático de las toses (esta perruna, esa bitonal, estotra cavernosa...) constaté que su intensidad y la de los gargajeos productivos aumentaba varios decibelios en las brevísimas pausas que Sokolov hacía entre uno y otro preludio. Era como si los tísicos hubieran sido aleccionados para no sembrar de bacilos de Koch y ruidos broncorreicos la sala mientras estuviera tocando el maestro, lo cual es de agradecer. La contrapartida fue que no se nos permitió gozar de esos silencios después de que la resonancia de las notas se ha desvanecido, cuando aun estás saboreando la pieza que ha acabado y expectante ante la que se avecina. Y me acordé de John Cage.

Cage compuso su polémico 4'33" para mostrarnos que el silencio no existe, que siempre hay algo que hace algún sonido. En la versión canónica de esta pieza, el intérprete se sienta ante el piano, cierra la tapa y pone en marcha un cronómetro que marcará la duración de cada uno de los tres movimientos, al final de los cuales abrirá brevemente la tapa. La pieza termina al cabo del tiempo señalado sin que el intérprete haya tocado una sola nota o hecho ningún otro sonido. Lo cual no quiere decir que se haya desarrollado en silencio: un oído atento habrá captado toses, murmullos de impaciencia, ruídos de la sala...

Un importante sector de la crítica siempre ha considerado esta pieza como una mera provocación, cuando no una tomadura de pelo. Sin embargo rara vez nos detenemos a pensar en la importancia del silencio en la música, que incluso tiene una nota propia, y el desasosiego que nos provoca. Quizás por eso, quién sabe, Cage se propuso obligar al público a enfrentarse a él en su forma más descarada. Tomadura de pelo o no, a mí cada día me fascina más.

jueves, 14 de febrero de 2008

Agenda apretada

Hoy en Cádiz coinciden tres actos literarios: la presentación del libro “Volver a Cortázar” en Cambalache a las 20’00 horas; las presencias literarias en la UCA, con Carlos Pacheco, a las 19’00 en el Aulario La Bomba; y la presentación del libro “Andalucía en pie”, de Fernando Quiñones, a las 20’00 en el Casino Gaditano.

Es lo que tienen las ciudades como Gades, que con tanta actividad literaria todo el año, se hace imposible que no coincidan actos tan señalados.

Y es lo que tiene también tener gestores culturales expertos, coordinados, más preocupados por la cultura y por la ciudad que por sus curricula y los de sus instituciones, que se las arreglan para que en un calendario cultural tan apretado no coincidan actos que pudieran competir.

Porque díganme, ¿a quién le pueden interesar a la vez Julio Cortázar, Quiñones, la historia de Andalucía, y las andanzas de un sanroqueño en el lenguaje del cómic? ¿No es cierto?

domingo, 10 de febrero de 2008

Cartas finlandesas:política


Como el post anterior ya iba largo y no quiero atentar excesivamente contra el nombre de este blog, hago otro con la segunda parte de lo que les quiero contar, la política finlandesa. Aunque al principio de su independencia, en 1917, se barajó la posibilidad de hacer al país una monarquía al final se decantó por la república. Parte de la culpa la tuvo la derrota alemana en noviembre de 1918, fin de la I Guerra Mundial. Y es que se intentó dar la corona a un príncipe germano, pero el desastre militar frustró el proyecto. De haber sido así, Finlandia se podría haber convertido en un satélite alemán. Sin embargo, es curioso que los reyes allí ejercen gran fascinación. Un cineasta cuya película, The Holy Book, seguramente venga a Alcances me sacó el “¿Por qué no te callas?” de Juan Carlos a Chávez y me defendía las ventajas de tener un rey. Mi anfitriona del Instituto del Cine Finlandés me hablaba de la popularidad que tenían los movimientos de la familia real sueca.

Lo curioso es que su presidente tiene bastantes poderes. Es un modelo parecido al francés. Cada seis años son las elecciones a la presidencia del país, y cada cuatro al parlamento, con la posibilidad de convocar elecciones anticipadas en este último caso. El presidente sólo puede cumplir un máximo de dos mandatos. Esto ha dado en Finlandia un curioso modelo de inestabilidad estable. Desde el principio, los grandes partidos han sido el Conservador, el Centrista y el Socialdemócrata, con otros minoritarios como los suecos. La única alteración ha sido la irrupción de los Verdes hace unos veinte años, que tienen gran peso. Sin embargo, es difícil que un partido saque la mayoría absoluta, con lo que las coaliciones están a la orden del día. Eso ha llevado a periodos de gran inestabilidad parlamentaria pero que no se ha traducido en inestabilidad social. Primero, por los poderes que tiene el presidente, que es quien nombra el jefe del gobierno, como pasa en Francia. Segundo, porque a la hora de la verdad los grandes partidos están de acuerdo en los grandes temas. Nadie quiere tocar el modelo de socialdemocracia. Si a algún derechista finlandés le da el siroco neocon y empieza a hablar de recortar competencias al estado y privatizar, lo más probable es que acabe en Laponia pescando en el hielo. Me contaban allí que la derecha finlandesa es muy poco derecha. Más bien son liberales al viejo estilo. De hecho, ellos, junto con todos los partidos del arco parlamentario votaron en contra de la guerra de Irak en 2003, mientras cierto bigotudo presidente se hacía fotos en las Azores.

Esto, que podía ser una desventaja, ha creado una cultura política en Finlandia de diálogo y consenso. Al contrario que aquí, dedicarse a la cosa pública está bien visto, pues se considera un servicio a la comunidad. Pero de este concepto ya les hablaré en otra carta, pues entraría dentro de la modestia finesa.

Cartas finlandesas: sociedad



Si don Mariano Rajoy gana las próximas elecciones y en función de su cargo de presidente del Gobierno de ‘Paña se tiene que entrevistar con Tarja Halonen, presidenta de la República de Finlandia, le puede dar un derrame. Esta señora es madre soltera y durante muchos años estuvo al frente del colectivo de gays y lesbianas de su país. ¿Cómo va a justificar ante Rouco y sus cuates purpurados recibir en los salones de la Moncloa a semejante personaje?. Menos mal que la buena señora es luterana y se salva de la jurisdicción de los romanos, como creo ya dije llaman a los católicos en estos países protestantes.

Este currículum me lo contaban allí comparándolo con Estados Unidos, donde como ya saben se celebran reñidas primarias. Mi interlocutor me contaba que allí el gran debate es elegir entre una mujer y un negro, pero que en Finlandia el hecho de que una fémina aspire a la magistratura suprema no es novedad. Me decía este hombre que una candidata a la Casa Blanca con los antecedentes de Halonen no llegaría ni a la esquina. Muy a mi pesar, le repliqué que en España seguramente no sería tampoco ni siquiera concejala de fiestas en Villaconejos de Abajo. Sin embargo allí la señora Halonen ganó las elecciones con toda normalidad. Nadie convocó manifestaciones hablando de la disolución de la familia tradicional ni nada semejante.

Es curioso como debates que ahora se agitan contra ZP están normalizados en los países escandinavos. Ya les dije que los estudiantes pueden elegir con toda tranquilidad entre ética y religión en la escuela. La tasa de divorcio es muy alta y hay bastantes familias monoparentales. Las relaciones prematrimoniales se aceptan sin traumas. El país no sólo no ha caído en las garras del infierno, sino que funciona maravillosamente dentro del esquema de la socialdemocracia nórdica. Los finlandeses están machacados a impuestos, pero los pagan gustosos porqué ven su dinero invertido. Ya les conté que la educación es gratuita, y su sistema sanitario es muy bueno, según me dijeron. Además tienen una buena red de seguros sociales, como subsidios de paro y atención a la tercera edad, con asilos estatales para ellos sin buitres que monten chiringos y les roben la pensión. Caso especial es el de las mujeres. Sin cuotas de paridad, ha alcanzado grandes avances. El 48% de la población activa finlandesa es femenina. De 200 escaños parlamentarios, 81 los ocupan mujeres. Respecto a esto, merece la pena citar un detalle histórico. En 1906, cuando los rusos decidieron devolver a Finlandia la autonomía que les quitaron años atrás, incluyeron en sus reformas un parlamento autónomo. Pues bien, las mujeres pudieron votar y un grupo de ellas salieron elegidas. En esos mismos años, las sufragistas británicas andaban a palos con los Bobbies pidiendo su derecho a echar la papeleta. La foto de esas pioneras es la que encabeza estas líneas.

Tal vez es que la lengua finesa no distingue entre masculino y femenino al carecer de género y no han tenido la reserva mental de hacer separaciones entre hombres y mujeres. Por cierto, ZP no ha inventado nada. Desde 2001 existen las bodas civiles entre homosexuales y hace dos años el parlamento aprobó que las parejas de lesbianas pueden ser madres mediante inseminación artificial. Como se ve, no se que espera Ratzi para mandar una buena hornada de dominicos a reevangelizar estos territorios dejados de la mano de Dios. Sin embargo, curiosamente la homosexualidad estuvo penada hasta 1971 aunque me aseguraron allí que la ley no se aplicaba desde la Segunda Guerra Mundial. La actual presidenta, en sus años al frente del colectivo gay-lésbico, ayudó lo suyo a normalizar la situación.

La sociedad finlandesa es muy homogénea racialmente. Sólo hay unos 7.000 samis (lapones) y unos 10.000 gitanos, junto con otras minorías muy minoritarias, como los judíos, que son unos 1.000. Caso aparte son la minoría suecoparlante. Finlandia fue sueca entre 1150 y 1809, año en que pasó a Rusia. La presencia del país vecino es culturalmente fuerte dos siglos después. El svenka es el segundo idioma oficial de Finlandia y todos están obligados a estudiarlo. Es curioso que las calles estén rotuladas en las dos lenguas. Pues hay un cinco por ciento de finlandeses que sólo hablan sueco. Es propio de la mentalidad finlandesa no considerarlos una minoría étnica, a pesar de mi sorpresa. De esto les hablaré en otra carta , la de la modestia del país. Por de pronto, este cinco por ciento tiene partido político propio, que es muy solicitado para formar mayorías, y su propia prensa. Son poderosos, pues son grandes fortunas de allí. Muchos se concentran en las islas Aland, un archipiélago que estuvo un tiempo en disputa entre los gobiernos de Estocolmo y Helsinki hasta que se las quedó este último. Es como si el país vasco se independiza y los de Neguri dicen que una porra, ellos siguen hablando castellano y no euskera y montan sus propios partidos y periódicos. ¿Se imaginan lo que se liaría aquí?. Pues allí es el pan nuestro de cada día.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Arte y artesanía

A todo el que le guste la pintura del siglo XX le recomiendo la exposición de Modigliani que Fundación Caja Madrid y el Museo Thyssen organizan en Madrid. Si con lo que voy a decirles les animo aún más, sepan que la mejor mitad de la exposición es gratuita y está en la sala de exposiciones de la Fundación, en la Plaza de San Martín. Pero vista ésta, la otra parte se convierte en absolutamente obligatoria, con lo que una vez allí, bueno es aguantar un poco la cola –que por ahora no es mucha- y aprovechar la excusa del lugar y de la entrada para darle un repaso a la colección del Museo.

Viendo la obra de Modigliani uno se plantea de nuevo la diferencia entre arte y artesanía. Me explico. Modigliani llevaba años en su Montmartre adoptivo haciendo retratos y desnudos, y algún que otro paisaje, ya con ese estilo tan personal que lo ha hecho imprescindible para la historia de la pintura. Y en 1917, a su entonces nuevo marchante se le ocurre proponerle una serie de desnudos acostados y algo más atrevidos para buscar nuevos clientes. El pintor realizará cerca de 30 desnudos entre 1917 y 1919, los más famosos.

Creo que el primer desnudo de Modigliani –o el más perfecto- es arte. Los demás, si es que existe tal diferencia, son artesanía. Eso sí, la labor de un enorme artesano con un lenguaje personal y excepcional, tras tocar el cielo del arte.

Junto a las máscaras africanas y las esculturas de Brancusi, Modigliani resulta menos original de lo que nos parecía. Y frente a los retratos y desnudos de los menos conocidos Kisling, Soutine o Foujita (este último haciendo volúmenes del blanco como quizás sólo un ojo japonés sería capaz), la obra de Modigliani se antoja a veces demasiado subrayada por una vida difícil y trágica. Con lo que nos gusta eso al público.

Ustedes van quizá a decirme que así es todo (con lo cual yo no voy a estar del todo de acuerdo, pero algo sí). O a lo peor quieren incluso expulsarme de esta Academia porque leen entre líneas que estoy criticando al genio; pero relájense que no es verdad, que yo no critico a Modigliani, que no en vano me tragué la cola el primer día de exposición.

Pero mucho de lo que ví ya no era arte sino artesanía. Artesanía de la buena, por supuesto. Como también pasa con Miró, Dalí, alguna época de Picasso, o Patinir y su taller, repitiéndose y copiándose por mor del público y el llegar a fin de mes. Porque lo que no hay son treinta Meninas, ni treinta Guernicas, ni treinta Señoritas de Avignon, ni treinta Don Quijotes.

sábado, 2 de febrero de 2008

Cartas finlandesas: educación


Para los finlandeses, la educación es una obsesión nacional. Le dedican el 6’2 % de su Producto Nacional Bruto. En los países de la OCDE el índice es del 5’3%. En España es del 4’5%. Un 14% del presupuesto anual del gobierno finés va al ministerio de Educación. En un país de cinco millones de habitantes, hay unas 4.000 escuelas primarias, 440 centros de secundaria y 57 que unen en su recinto la posibilidad de estudiar los dos niveles. A ello se unen una veintena de universidades, encabezadas por la de Helsinki. Una se halla en la lejana y helada Laponia. Hagan las cuentas y verán la elevada media por habitante.

El estado vela por la enseñanza de sus ciudadanos. Todo lo paga él. La escolaridad es obligatoria entre los 7 y los 19 años, pero al finlandés no le cuesta un euro. Además, los niños tienen derecho a comedores, libros y material escolar gratis. Se procura que los alumnos estudien cerca de su casa, cosa no problemática al no competir los colegios entre ellos. Un padre suomi no tiene que plantarse si su hijo va a un degradado centro público o mejor lo mete en el colegio de los maristas, ya que todos son estatales y ofrecen el mismo plan de estudios. A pesar de todo, si un niño tiene que trasladarse más de cinco kilómetros de su domicilio para estudiar, el estado le proporcionará transporte.

Los profesores reciben una amplia formación. Los maestros de primaria estudian 6 años, y los de secundaria que tras acabar sus respectivas carreras quieran dedicarse a la docencia tienen que ampliar estudios en pedagogía. Frente a lo que ocurre en España, el profesorado tiene un gran prestigio social. Antes de los 7 años no es obligatoria la guardería, pero a si el niño tiene 6 años puede ir gratis a una. En la escuela, hasta los 16 años, los alumnos siguen un amplio plan de estudios tanto humanista como científico. La formación en la lectura es una obsesión, con el resultado de que los niños fineses son los más lectores de Europa. Para irritación de Rouco, pueden elegir normalmente entre religión –luterana- o ética. Otro frente son los idiomas. Desde los 7 años además de los dos idiomas oficiales del país, finlandés y sueco, estudian inglés y una cuarta lengua optativa. Muchos suomis prefieren con el tiempo leer en el idioma original de las novelas y es normal encontrarse en las librerías una sección de obras en otras lenguas. En la más importante de Helsinki, sita en plena explanada, vi muchos ejemplares de colecciones de bolsillo españolas. También desde que empiezan en la escuela aprenden informática y a manejar ordenadores, con lo que evitan el riesgo de ser analfabetos digitales.

A los 16 años el adolescente suomi tiene que tomar una seria decisión, si seguir el bachillerato o entrar en una escuela de formación profesional. En ambos casos es el camino de la universidad, pues los segundos pueden acceder a una carrera técnica. Los que eligen el bachillerato tienen al final una reválida que consta de ¡cuatro! exámenes. Díganle esto a los alumnos españoles que les hacen pasar de curso con tropecientos suspensos. Los de formación profesional hacen prácticas en empresas. De ahí se pasa a la universidad, que cuesta 60 euros al año. Una cantidad que da derecho a comedores, instalaciones deportivas, etc.

Esta mezcla de profesorado motivado y formado (un profesor de secundaria cobra unos 3.400 euros brutos mensuales, frente a los 1.800 de los españoles), de consideración nacional de la educación como un valor y de un alumnado nada cani criado en esta tradición y no en la de hacer dinero rápidamente logran que Finlandia gané en los informes PISA, en los que por cierto Andalucía siempre queda la última. El índice de fracaso escolar en Finlandia es del 2%. Es España se halla en un aterrador 25%. Y es un modelo estatal. No hay colegios ni universidades privadas adscritas a la iglesia luterana o a extraños grupos económicos. Ni en este ni en otros campos existe el torticero debate entre lo público y lo privado. Un ejemplo de que la socialdemocracia, ese modelo tan denostado por los neocons y sus lacayos políticos, funciona cuando hay detrás políticos responsables que se lo toman en serio. Pero dudo de que en los países latinos y con una depredadora jerarquía católica esto pueda ser posible.

¡Ah! Finlandia, como todos los países escandinavos, tiene una tasa altísima de divorcios. Lo siento por los integristas católicos, pero se ve que una familia rota no arroja a los niños necesariamente al pozo de la miseria y del fracaso personal cuando hay un estado que cree en el ciudadano como individuo y no sólo como una interesada pieza de un mecanismo social.

viernes, 1 de febrero de 2008

Keith Rowe

Keith Rowe (Plymouth, 1940) es considerado el principal representante de la improvisación electroacústica. Guitarrista de jazz en su juventud, abandonó la técnica clásica y desarrolló su propio abordaje del instrumento, que suele colocar sobre una mesa para mejor manipular las cuerdas con todo tipo de objetos. Suele también incorporar a sus obras con frecuencia emisiones de radio de onda corta. En los 60 fue uno de los fundadores de AMM, grupo seminal en el campo de la improvisación. En la actualidad sigue con nuevos proyectos, entre ellos MIMEO (Music In Movement Electronic Orchestra) con artistas más jóvenes como Marcus Schmickler o Peter Rehberg.

El numero de enero de la revista Wire publica una entrevista en la que Rowe dice cosas tan interesantes para entender mejor la música contemporánea como lo que sigue:

I think one of the difficulties with so-called abstract music is the difficulty one has with abstract painting, the problem of affectation. When you look at a de Kooning you don't have a feeling of affectation, whereas with other lesser paintings you definitely do. Sometimes it's a question of overstylisation, but the actual work becomes affected. Using a radio, for example, is more complex than we realise. It's not just a question of turning it on. There's the appropriateness of the content, the actual tonal quality, the fabric of the voice and how it work in context. It has to have meaning and yet be transparent. Just because you're using hiss on a radio doesn't mean to say you shouldn't use it with the same exquisite care as if you were playing first violin in a Shostakovich string quartet. What we do now with licks and hisses is just the latest episode in centuries of music.